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Kazajistán ha tenido una cosecha de más de 22 millones de toneladas de grano en 2017. ¿Dónde va el «oro» de nuestros campos y cómo se almacena? De esto vamos a hablar en nuestro reportaje “Un día en la vida de un ingeniero jefe en una planta de silos de Kazajistán”.

Hemos elegido la instalación de silos que “alimenta” la ciudad de Astana, situada en el pueblo Marinovka.

“¿Oís el ruido? Justo ahora estamos transportando el grano para su almacenaje durante el invierno. Este silo está lleno, el grano fue traído en septiembre, dentro se mantiene la temperatura de esa época del año, entre 8-10 grados”.

En un día soleado de invierno ponemos los ventiladores y sacamos el calor del silo para igualar la temperatura con la de la calle. De lo contrario, dentro se condensaría el vapor y el grano se humedecería»– cuenta Sergey Krivosheev, el ingeniero jefe de la planta “Irchenko”.

Su principal responsabilidad es cuidar el grano y conservarlo en perfecto estado.

Recepción del grano, valoración de la calidad, secado, limpieza, almacenaje, entrega: en la planta de silos, él supervisa todos los procesos y dirige el trabajo de toda la instalación.

“Empiezo mi jornada reuniéndome con los ingenieros, mecánicos y responsables de zona. Por la mañana planeo toda la jornada laboral y qué equipo lo hace. Tenemos 53 trabajadores. Durante la temporada de cosecha, que es septiembre-octubre-noviembre, trabajamos casi a diario en tres turnos. Tenemos que recoger la cosecha antes de que empiece a llover. Yo controlo todo el proceso desde el principio hasta el final.”

En primer lugar, el grano pasa por el laboratorio. El camión con la carga pasa cerca del edificio donde lo examinan mediante cámaras, mientras que la sonda automática coge una muestra de grano para ser analizada.

El ingeniero jefe entra aquí varias veces al día para asegurarse de que todo va bien. El jefe del laboratorio vierte un poco de grano en un aparato especial.

“El aparato muestra proteína, humedad, almidón y gluten. Así definimos la calidad del grano. También verificamos si está húmedo o seco y si hay que limpiarlo de impurezas. A continuación, el camión pasa por la báscula. La información sobre el camión, la marca y el peso pasan al ordenador, así podemos calcular el peso neto del grano”, – dice Sergey.

Una de las personas más controladas de la planta es el operador que distribuye el grano.

“El trabajo del operador es uno de los más importantes. El camión deja la carga en una de las dos piqueras de recepción. Cada piquera recibe hasta 100 toneladas por hora. Desde el laboratorio, el operador recibe las indicaciones sobre qué hacer con el grano” – cuenta el ingeniero jefe.

Sergey saca del ordenador la información sobre el grano recién llegado y va al despacho del operador para comprobar si éste ha enviado correctamente el valioso producto – para secarlo, limpiarlo o para almacenarlo directamente en el silo.

“Tenemos licencia para recibir trigo, cebada y oleaginosas. Aquí tenemos bombillas encendidas – podemos ver qué transportador está funcionando, qué rasera está abierta. Podemos ver todo el trayecto del grano desde el ordenador. Si se hace algo incorrectamente o se mezcla aleatoriamente el grano de diferentes clases será un desastre”. Hay que controlar mucho este proceso.

DESDE ITALIA, ESPAÑA Y ARGENTINA HASTA KAZAJISTÁN

Las instalaciones de la planta “Irchenko Elevador” se consideran unas de las mejores de Kazajstán.

“En el año 2014 la empresa Kazagrofinans S.A. aportó fondos para la compra de las instalaciones de España, Italia y Argentina. Las instalaciones son muy caras. Hemos comprado 8 silos, en los que se pueden almacenar hasta 40 mil toneladas de grano.

“Tenemos  secaderos argentinos. Funcionan con gas, ya no trabajamos con diésel. El volumen de la secadora es de 30 a 40 toneladas por hora. Tenemos 2 secadoras. Están automatizadas, nosotros solamente pulsamos el botón para el suministro de gas. Tienen 3 niveles de seguridad”- nos cuenta Sergey.

Es la tercera temporada que la planta recibe el grano y funciona sin interrupciones. El ingeniero dice que las instalaciones son muy resistentes y duraderas.

Otro motivo de orgullo es la torre de 6 metros para la limpieza del trigo con maquinaria Petkus que puede limpiar hasta 120-150 toneladas de grano por hora.

Hay que lubricar las máquinas, tensar los elevadores… Todo esto es trabajo del ingeniero. Antes de limpiar el grano, en las maquinas ponemos rejillas para el trigo, cebada y oleaginosas.”

Llega la hora de la entrega de la carga: el grano limpio y seco sale en camiones o vagones, en sacos o a granel. El ingeniero nos lleva al taller de empaquetado, que está automatizado.

“Aquí trabajan 2 operarios, en dos horas se carga el vagón. Cuando el vagón se coloca en las vías, el ordenador descuenta su peso y considera cuántos sacos han salido y de qué peso. Es maquinaria de España, cara, no se puede dejar en manos de cualquiera”.

«Hay que formar técnicamente al trabajador y controlarlo constantemente. Cómo trabaja, cómo coloca los sacos, cómo mejorar su rendimiento. Nuestro segundo aparato también es frágil: coloca las etiquetas y cose los sacos. Aquí yo controlo la calidad del hilo. Todo el vagón puede pararse por un simple hilo roto”- dice Sergey.

El ingeniero jefe termina cada jornada laboral con trabajo de oficina: recoge los datos de cada zona, evalúa los volúmenes, hace informes, anota fallos y roturas.

Y por la tarde, planifica el próximo día de la planta para seguir preservando las existencias de “oro” de la población kazaja.

Fuente: Nur.zh

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